Quemando la niebla encontré a veintitrés pájaros azules, muertos entre los zapatos de noventa y tres murciélagos, ausentes ahora. Cuatro esquinas dibujadas en el suelo precario con restos de pan y el arcángel subiendo las escaleras de Babel, nervioso. Poca esperanza y poca verdad en las averiguaciones de Samuel y Jonás, más valdría no haber apostado nada... Una vida por delante de inspiración, se dice. He visto a veintitrés pájaros amarillos sonriendo a un médico inspector muerto. Tanta presión.

Esparzo, parto, poso palabras, dibujos... Mis palabras, mis dibujos...
19 ene 2007 | 07:49 PM
Aleteando cuentos y premoniciones, bien, no es tarde...
19 ene 2007 | 07:50 PM
Siempre me han gustado los pájaros y el azul, no sé que pensar.
Trovador malloquín.
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