Se autoimpone un cambio de corazón o latidos. Más bien del lugar, casa, cobijo donde residen proyectos, dibujos, plumas de palomas, letras, sombras, sopas, alabastros, sombreros, libros, cárceles para nostálgicos o desviados sociales, trenes, corazones, abrigos, en manchas de pintura con trozos de muertes o vidas...
Se impone el azul lejos.