Adivinándose un azar propuesto, al alba, se levantó e hizo ademán de contagiar una enfermedad a Gertrudis. Prefacio de acontecimentos sesgados de luz extraña y lejana, se supone aún hoy, en fechas aventuradas por el inconsciente, nefasto devenir. Ocasionaron vientos atlánticos de baja intensidad en la mente de un criado y en las de dos frailes cazadores de hormigas varios domingos por la mañana al año. La alcachofa se hizo más grande. El público también, pero muchas hormigas siguen vivas. Muchas.
2 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Tres | Inicio | Sin rojo o paisaje »

Esparzo, parto, poso palabras, dibujos... Mis palabras, mis dibujos...
Prefiero al otro...
Se nota y se sabe quién es ??
Hubo un tiempo en que todo parecía más claro. Los cobardes asienten y asisten muy a menudo a las obras de Ellos.