se asemeja al atardecer sin sol ni luna solo la piel sin huesos y el azul prensado en la nuez semejante al jardín por concluir desde la inmensidad del mar que observa al pensamiento eterno entre la luz dorada del encuentro final con el beso oportuno en la fuente cercana sin candado sin cerca sin frontera sin sílaba sin canción sin cadena sin barco o maceta sin sol ni luna