Entubado moría mientras meses antes, y años antes, desde siglos (parecía) como pequeño cabrón en pijama: firmaba sentencias de muerte...
No existen palabras, imágenes, vivencias, testimonios, libros, publicaciones, museos, conferencias, películas, recuerdos, miradas, documentales... para mostrar la verdadera dimensión deshumana de uno de los socios del club de los ordenantes de tiros en la nuca, de los cojones en la mesa y a mi la patria, una grande y libre y uno no sé qué de destino en lo universal, y montañas nevadas y la cara al sol, y los huevos... Novio de la muerte, del horror, de la incultura y falso salvador (de qué patria...), inmundo estiércol mental, físico, vital...
Muchos con su bigotito se le parecían (y parecen...) Bigotitos... Bigotitos y barrigas bien llenas y matones cobardes de sentimientos, diferencias no consentidas, sonrisas de niños rotas, deseos de vida aniquilados...
Póngase todo en No-Do (que aún existen)
Amidgalas y mierda en su tumba (para siempre)
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Esparzo, parto, poso palabras, dibujos... Mis palabras, mis dibujos...
De esa mierda de la tumba se alimentan los que le(s) admiran. Y se hacen fuertes los cabrones.
la fuerza de la mantequilla sucia y caducada donde se reflejan sus rostros de muerte e incultura sin noches sin ciudades sin valor sin conciencia
con la ceguera de siempre se morirán también solos...
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